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Roberto Ulises Perez Quijano : Updated on agosto 18, 2026
La primera generación de soluciones basadas en modelos de lenguaje se concentró principalmente en responder preguntas.
Hoy las organizaciones están comenzando a implementar agentes de IA capaces de consultar información, ejecutar tareas, colaborar con otros agentes y mantener contexto durante procesos que pueden durar horas, días o incluso meses.
Resolver este problema es una de las claves para construir agentes que realmente puedan participar dentro de procesos empresariales.

Modelos como GPT, Claude, Gemini o Llama trabajan principalmente mediante una ventana de contexto : el espacio donde reciben instrucciones, conversaciones, documentos y datos para generar una respuesta.
Estas ventanas han crecido considerablemente, pero hacerlas más grandes no resuelve completamente el problema de mantener información relevante durante procesos que pueden durar días o semanas.
Imaginemos un agente encargado de dar seguimiento a clientes, facturas y compromisos de pago durante varias semanas.
Una opción sería enviar todo el historial al modelo cada vez que realiza una operación. Pero conforme crece el proceso, esta estrategia puede resultar costosa, lenta y poco eficiente.
Una arquitectura moderna de agentes puede manejar diferentes tipos de memoria.
Mantiene la información necesaria para ejecutar la tarea actual.
Por ejemplo:
El agente consulta información, analiza resultados y mantiene temporalmente ese contexto mientras completa la tarea.
Una vez terminada, gran parte de esa información podría dejar de ser necesaria.
Existe información que sí necesitamos conservar.
Por ejemplo:
Este dato puede almacenarse fuera del LLM y recuperarse posteriormente.
Aquí aparecen tecnologías como:
En lugar de enviar toda la información al modelo, el sistema recupera únicamente aquella que resulta relevante para la consulta actual.
Los agentes también pueden almacenar experiencias.
Por ejemplo:
Esta información puede convertirse en parte del historial operativo del agente.
Así, la IA no solamente consulta documentos.
También puede recuperar qué ocurrió anteriormente.
Una aproximación interesante es MemGPT, posteriormente evolucionado dentro del proyecto Letta.
Su propuesta parte de una idea sencilla:
En lugar de intentar colocar toda la información dentro del prompt, se pueden crear diferentes niveles de memoria.
El agente decide qué información mantener disponible y qué información almacenar externamente para recuperarla cuando sea necesaria.
Conceptualmente podemos imaginarlo así:
Esto permite desarrollar agentes capaces de mantener relaciones e interacciones mucho más prolongadas.
LangChain es uno de los frameworks más utilizados para desarrollar aplicaciones y agentes basados en modelos de lenguaje.
Permite conectar un LLM con diferentes componentes empresariales:
Por ejemplo, una empresa podría desarrollar un agente que consulte simultáneamente:
El agente puede recuperar información mediante RAG y utilizarla para ejecutar determinadas acciones.
En arquitecturas más complejas, LangGraph, dentro del ecosistema LangChain, permite construir agentes con estados, flujos de decisión y procesos de larga duración.
Esto es especialmente relevante cuando necesitamos que un proceso continúe después de múltiples interacciones.
El siguiente nivel aparece cuando una tarea requiere varios agentes especializados.
Aquí frameworks como CrewAI permiten construir arquitecturas multiagente.
En lugar de tener un único agente realizando todo el proceso, podemos crear diferentes roles.
Por ejemplo, para un proceso financiero:
Los agentes pueden compartir información y colaborar para completar un proceso empresarial.
La memoria se convierte entonces en una pieza fundamental porque necesitamos conservar estado, contexto, decisiones y resultados entre diferentes agentes y ejecuciones.
Es común confundir estos conceptos.
Cuando estas capacidades se combinan comienza a aparecer una nueva arquitectura empresarial:
La diferencia puede parecer pequeña, pero tecnológicamente es importante.
La IA deja de ser solamente una interfaz conversacional.
Muchas organizaciones comienzan preguntando:
Es una pregunta importante, pero no necesariamente la primera.
Una arquitectura empresarial de IA debe responder antes otras preguntas:
Estas preguntas convierten un experimento de IA en una arquitectura empresarial gobernable.
No es necesario comenzar construyendo decenas de agentes.
Una estrategia más práctica consiste en seleccionar un proceso concreto, repetitivo y medible.
Por ejemplo:
El objetivo del primer proyecto debe ser demostrar algo muy sencillo:
Una vez demostrado el valor, la arquitectura puede evolucionar incorporando memoria persistente, RAG, nuevos agentes y mayor automatización.
Durante los próximos años veremos una transición importante.
Pasaremos de preguntar:
a preguntar:
Tecnologías como RAG, MemGPT/Letta, LangChain, LangGraph y CrewAI muestran diferentes caminos para resolver partes de este problema.
Pero la tecnología por sí sola no determina el éxito.
El verdadero desafío está en diseñar correctamente la integración entre datos, procesos, memoria, seguridad, gobierno y agentes de IA.
Identifica un proceso concreto donde la inteligencia artificial pueda reducir tiempo, errores o esfuerzo humano y conviértelo en el punto de partida de una estrategia de IA empresarial.
Conceptos clave para entender cómo una arquitectura de agentes puede mantener contexto y participar en procesos empresariales.
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